Para viajar por el mundo, hay que estar dispuesto a aprender, a mirar, a escuchar…. abrir todos los sentidos para empaparse del lugar.

Dejarse llevar es un buen camino. Pero también estamos los que no queremos perder detalle y preferimos planear, ser más metódicos pero de tanto en tanto nos da gusto también caminar a la deriva.

Viajamos para cambiar... no de lugar sino de ideas